sábado, 21 de abril de 2012

Lectura Transatlántica / Portbou + Raúl Zurita - Martes 24 - 20hrs.

En el contexto de la II Semana Complutense de las Letras 2012 que se realiza del 23 al 27 d...e abril (Pueden ver el programa completo aquí: http://www.ucm.es/BUCM/semanaletras2/) hemos organizado una lectura de autores de la colección Transatlántica / Portbou residentes en Madrid y ex-alumnos de la UCM.
Con motivo de su extraordinaria presencia en Madrid cerrará la lectura el poeta Raúl Zurita quien dio inicio a la colección Transatlántica en 2010.
Participan:
ESTHER RAMÓN
JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ
EVA CHINCHILLA
JORGE OLIVERA
JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS (de próxima publicación en Portbou)
RAÚL ZURITA

Martes 24 de abril a las 20hrs. Facultad de Ciencias de la Documentación C/ Santísima Trinidad 37, esquina de c/ José Abascal, Metro Canal o Alonso Cano, autobuses 3, 37, 149, 12.

martes, 17 de abril de 2012

Forrest Gander candidato al premio Pulitzer 2012


Core samples of the World, el nuevo libro de Forrest Gander finalista de los Pulitzer.
Core Samples from the World by Forrest Gander (New Directions)
A compelling work that explores cross-cultural tensions in the world and digs deeply to identify what is essential in human experience.
En la antología Libreto para Eros (nº6 de la Colección Transtlántica) se pueden leer algunos poemas (inéditos en ese momento) traducidos por Valerie Mejer.
Esta es la nota de la edición:
Los poemas “Ligature 5”, “Ligature 6”, “Ligature 7”, “Carried across” y “Map of the World” son inéditos y pertenecen al libro Core Samples from the World, que se publicará en 2011.

martes, 3 de abril de 2012

Exposición de Claroscuro del bosque en el Hotel Kafka


Por fin se cumple el sueño de completar la publicación de Claroscuro del bosque de Marta Azparren y José Luis Gómez Toré con una exposición de la obra plástica. El lugar es el Hotel Kafka en calle Hortaleza 104, Madrid, y se inaugura el jueves 12 de abril a las 19:30 con presentación del poeta Óscar Curieses.
Toda la información en la página del Hotel Kafka.
Aprovecho para agradecer a Jordi Doce haber sugerido la posibilidad de este encuentro.
JS

domingo, 1 de abril de 2012

Reseñas sobre Canto errante seguido por Memorial de agravios de Mercedes Roffé (y 4)

Vamos a reunir aquí la recuperación de las reseñas que aparecieron en su día del libro Canto errante seguido de Memorial de agravios de Mercedes Roffé en su edición Argentina.


Por último, la reseña del poeta argentino Carlos Barbarito en su blog "Viga bajo el agua":


sábado, 31 de marzo de 2012

Reseñas sobre Canto errante seguido por Memorial de agravios de Mercedes Roffé (3)

Vamos a reunir aquí la recuperación de las reseñas que aparecieron en su día del libro Canto errante seguido de Memorial de agravios de Mercedes Roffé en su edición Argentina.

Aquí una extensa y excelente reseña de la poeta y traductora Marta López Luaces publicada en La estafeta del viento, Madrid, Vol. 1, no. 2 (otoño-invierno, 2002), pp. 89-91.



Desde la publicación de El tapiz, en 1983, bajo el heterónimo de Ferdinand Oziel, y de Cámara baja , en 1987, la obra de Mercedes Roffé ha sido reconocida como una de las más significativas de la poesía argentina de las últimas décadas. En su práctica se aúnan la tradición de la vanguardia poética (un tratamiento de la palabra que recuerda algunos de los recursos de la Masmédula de Girondo o la transfiguración de ciertos discursos poéticos que nos recuerda la poética de Pizarnik) y un acervo de raigambre más clásica (desde el conceptismo de Garcilaso hasta los decadentes franceses y latinoamericanos). A partir de un seguro cuestionamiento de tópicos tradicionales, así como de una aguda y sostenida investigación de un amplio repertorio de prácticas literarias, Roffé ha contribuido, junto a otras destacadas voces de su generación, a reformular el discurso de la actual poesía latinoamericana. Además de un vasto reconocimiento internacional, esta tarea le ha deparado diversas distinciones, entre ellas, una Beca de la Fundación John Simon Guggeheim (2001).
Su obra incluye, además de los libros ya mencionados, Poemas (Madrid, Síntesis, 1978), La noche y las palabras (BsAs, 1996; Sgo. de Chile, 1999), la plaquette Definiciones Mayas (Nueva York, Pen Press, 1999), Antología poética (Caracas, Pequeña Venecia, 2000), el ensayo La cuestión del género (1996), en el que explora el debate medieval como género literario, así como varias traducciones al español de poesía norteamericana. A éstos se suman ahora dos nuevos títulos, Canto errante y Memorial de agravios, publicados por las editoriales tsé-tsé, de Buenos Aires, y Alción, de Córdoba (Argentina) respectivamente.
La experimentación aparece desde muy temprano en la obra de Roffé. En su caso, sin embargo --como en el de otros poetas de su generación-- la experimentación formal nunca aparece desligada de la preocupación por el entorno inmediato. Este juego entre el cuestionamiento vanguardista de la palabra poética y una conciencia alerta a la realidad contextual lo encontramos en Roffé ya desde su segundo libro, El tapiz de Ferdinand Oziel.
Mercedes Roffé publica El tapiz, bajo el nombre de Ferdinand Oziel, y el postfacio del libro bajo la máscara JRB, iniciales de un reconocido crítico de la vanguardia artística argentina de los ´60 y ´70. Para su propio nombre reserva en la tapa el lugar de editora al cuidado de la obra. Desde ahí se cuestiona la persona del poeta. La figura del artista como un ser público, como era el caso de los poetas decadentes, se pone aquí en escena como una performance creada a posteriori, primero por la compiladora, luego por el crítico JRB. Lo que se cuestiona así es ese proceso de construcción de una persona pública, esa tradición que se trama alrededor del mito del artista y no de la estética de la obra De este modo, la escritura aparece como un proceso en el cual el poeta lee su propia representación y al hacerlo crea un espacio conflictivo. Un espacio en el que se mina la figura y la autoridad habitualmente atribuida al Autor así como la función regulatoria de la literatura y el arte en tanto instituciones.
En Cámara baja, la pregunta clave es cómo se delimita un sentido capaz de dar cuenta del cuerpo. Alrededor de esa pregunta, el poema se articula como una búsqueda que si por un lado va cuestionando los tópicos de la lírica amorosa tradicional, por otro los reformula como un contra-discurso. Pero en las subterráneas, mínimas, oscuras cámaras que anuncia el título del libro, el cuerpo del amor es también el cuerpo del dolor. Y es desde allí que entra en diálogo con otros cuerpos desmembrados, moribundos, profanados; un diálogo a través del cual el poema se hace eco del mundo en que fue concebido, y que en este caso no es otro que el de la dictadura militar. Así, versos como “Hoy hace / hoy haría / dicen las madres / las novias de los muertos” o “Entierra, entierra / no fue sepultado” dan cuenta de una poética donde los ecos de la Antígona griega se confunden con la más urgente realidad contextual.
En Canto errante, uno de los libros recién publicados, esa mixtura está igualmente presente. El título parece hacer referencia por un lado al poema como periplo metafísico y por otro a la vida como viaje. La mirada oblicua de un yo lírico siempre errático transforma el devenir de los actos más habituales en algo extraño, siniestro, enrarecido: el pájaro vuela, los amantes se aman, el perro ladra... y sin embargo, hay una violencia solapada en la misma naturaleza de las cosas. Estar vivo, parecería decir el poema, es una violencia en sí.
La crítica norteamericana Francine Masiello, en su ensayo An Art of Transition (Duke, 2001) describió La noche y las palabras, de Mercedes Roffé, como “an investigation of memory, displacement, and the struggles for representation”. Esa investigación de una memoria no tanto ya colectiva como impersonal, despersonalizada, se extrema en los poemas en prosa de su colección más reciente, Memorial de agravios. Aquí el lector parece vislumbrar lo que Hélène Cixous llamaría “un libro sin autor” --ese libro prohibido, desarraigado, “más fuerte que su escriba”, donde cualquier pretensión de un “yo” especulador, hábil, en control, ha desaparecido. Voz sin representación, denuncia sin autoridad a que apelar, dolor sin cuerpo en el que manifestarse.
Como se afirma en el prólogo, “memorial de agravios” es una expresión legal que se remonta a la Edad Media. En esos documentos, se explica, un estrato de la jerarquía feudal elevaba una denuncia de las injusticias o abusos perpetrados por el señor feudal contra sus vasallos, ante una instancia de la pirámide social inmediatamente más alta que la de aquel que cometió la violencia. En la época colonial, se llamaba así a los documentos que se le enviaban al rey denunciando los abusos de sus representantes en América. Sólo que a diferencia de la concepción medieval y su derivado, el mundo colonial americano, Roffé parece querer decirnos que esa posibilidad de dar voz --y así representación legal-- a aquellos que no la tienen ya no parece posible. En Memorial de agravios lo que deja de existir es la posibilidad misma de apelar a ninguna autoridad en busca de justicia: el poder se ha vaciado de ideología; por eso de él ya no puede emanar ningún tipo de representación.
En este nuevo orden , el poder está en todas partes y no está en ninguna. Incapaz de impartir justicia, ya sólo oprime, corrompe y mina toda forma posible de dignidad. Ya no estamos frente a un discurso, a una estructura, a un código: todo es ardid, intriga, secreteos. Y eso es lo que encontramos en este libro: una voz deshumanizada, múltiple, impersonal, que reclama justicia, y se encuentra en la orfandad, sin respuesta, sin un cuerpo ni una representación que legitimice su reclamo. “La metáfora ha muerto” se dice en Memorial de agravios, y sin embargo, todo el libro es una alegoría de nuestra época. Si los memoriales de otros tiempos servían siquiera para darles la ilusión de una voz a los vasallos feudales y a los criollos de la América colonial, este poemario parece decirnos que en el mundo contemporáneo esa ilusión ya no tiene lugar, y que no lo tendrá mientras ciertos sectores sigan siendo despojados de su voz, sistemáticamente. Excepto que Memorial de agravios apela a una instancia mayor: la de la conciencia. La poesía, precisamente por ser un medio cultural y social cuya primera “poética” es mantenerse al margen de los medios masivos y su explotación comercial, puede darle voz a ese reclamo o, al menos, traer a primer plano lo inédito de la condición actual allí en lo que tiene de más deshumanizante.

Reseñas sobre Canto errante seguido por Memorial de agravios de Mercedes Roffé (2)

Vamos a reunir aquí la recuperación de las reseñas que aparecieron en su día del libro Canto errante seguido de Memorial de agravios de Mercedes Roffé en su edición Argentina. Aquí una estupenda reseña del poeta Rodolfo Häsler publicada en Galerna: Revista Internacional de Literatura, 2, Marzo 2004, págs. 175-176.





Al filo de la revelación


La poesía de Mercedes Roffé alcanza en este reciente Memorial de agravios un punto de reflexión sabre la propia escritura aun mayor que en sus libros anteriores —Poemas (Madrid, 1978), El tapiz de Ferdinand Oziel (Buenos Aires, 1983), Cámara baja (Buenos Aires, 1987, Sgo. de Chile, 1998), La noche y las palabras (Rosario, 1996, Sgo. de Chile, 1999), Definiciones mayas (Nueva York, 1999) y Canto errante (Buenos Aires, 2002). Un punta de reflexión mayor, como decía, y un acercamiento de la palabra poética al filo de Ia revelación,
llevando hasta nuevos límites Ia ambigüedad de los sentidos.

Si el panorama poético femenino en Argentina es destacable, en él brilla Ia obra ya madura y reconocida de Mercedes Roffé por incorporar a esa rica tradición elementos que en Memorial de agravios logran un nivel de intensidad sorprendente. Las distintas tradiciones que convergen en su formación literaria, y su propio origen familiar, aúnan de manera poco frecuente Ia tradición occidental y Ia oriental.

Ese origen diverso, que da entrada a una visión múltiple y rica de Ia tradición, de Ia escritura, de la palabra, de su condición misma, es uno de los rasgos de Ia poesía de Mercedes Roffé que nos permite decir que estamos ante una de las poetas que mejor refleja Ia diversidad y la interculturalidad en el panorama actual de Ia lengua espanola, no muy dado, par otra parte, a semejantes lujos. Su visión de Ia vida, del mundo, es siempre Ia de una observadora implacable. El tener anclaje en varias culturas, lenguas y tradiciones, le abre Ia puerta de la vigilia constante. Y así vemos en uno de los poemas los siguientes versos que confirman lo anteriormente sugerido:

Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que deja.

Hay tres elementos en la poesía de Mercedes Roffé que brillan con especial fuerza y que, en mi opinión, son fundamentales a la hora de distinguir la más honda poesía. Los tres están presentes y patentes de manera personalisima: mensaje filosófico, representación y emoción. Mensaje reflexivo, análisis del ser humano en un entorno que casi siempre es desfavorable, que nos aparta del camino de la sensibilidad, del descubrimiento verdadero. En Memorial de agravios este elemento está tratado de manera tal que podría decirse que une poema y poema, los ata, a pesar de sus diferencias temáticas y estilísticas, hasta convertirse en el gran tema de esta ya destacada obra. Representación y distancia con respecto al punto de partida: Ia poesía de Roffé nace de la experiencia, de su propio imaginario, como ha de ser, pero recrea otro referente que se aleja de la autora, de su condición individual. Como si se tra­ tase de un reflejo en un espejo, todo puede ser cierto o no, pero siempre es verdadero pues nace de una necesidad suprema. Emoción, pues nunca vamos a ser los mismos después de leer este libro con la dedicación que merece, un libro que nos permite descubrir a una poeta en plena madurez de sus recursos, de su palabra, de su universo. No seremos los mismos, pues seguiremos el camino tocados por la intensidad y la urgencia de un espíritu que encierra los multiples secretos de la existencia:

Una mujer. Un espejo. Un trozo de madera balsa para hacer un avión. El sueño de volar hacia algún otro lado —del tiempo. La ilusión de encontrar un jardín de un verde más certero.

Reseñas sobre Canto errante seguido por Memorial de agravios de Mercedes Roffé (1)

Vamos a reunir aquí la recuperación de las reseñas que aparecieron en su día del libro Canto errante seguido de Memorial de agravios de Mercedes Roffé en su edición Argentina. Comenzamos por la reseña conjunta publicada en Hablar de Poesía 9 (Buenos Aires, Noviembre, 2003) escrita por Armando Romero.



Mercedes Roffé, Canto errante, Buenos Aires: Tsé-Tsé, 2002
Memorial de agravios, Córdoba, Argentina, 2002.


Encontrarse con un poeta verdadero, hombre o mujer, es como volver a empezar. Retome de los orígenes, viaje a la semilla, fueron las palabras que circularon por la imaginación de poetas de la prosa y la poesía como Carpentier o Lezama. Pero también es un llegar, un terminar en la rosa del paraíso o en la Itaca florecida. Paradoja que nos da luz para ver al poeta que carga toda la tradición de la poesía (y sus rupturas) entre pecho y espalda. Es por esto que el hallazgo de una poeta de la calidad y profundidad de Mercedes Roffé me produce esa alegría que sólo producen los espacios abiertos, cálidos, al decir de Vicente Gerbasi. Silenciosa, limpia y clara, oscura e incisiva, la poesía es lo único que nos permite encontrar el camino en estos tiempos nebulosos, donde la prosa naufraga en el mar hambriento de los editores y sus prosistas de pie ligero.
Aunque publicados el mismo año, estos dos libros de Mercedes Roffé corresponden a dos visiones del ser y la poesía que confluyen en la intensidad de su búsqueda y encuentros, pero divergen, no sólo en tono y estado de ánimo, sino en la elección de un ver propio, particular. No son dos voces opuestas, sin embargo, sino complementarias de un hacer que hace de la esencia de la poesía su propia e ineludible verdad.
Ahora bien, ¿en qué geografía de la imaginación se inscriben estos fragmentos de un suceder alucinante, vidente? Los espacios en la poesía de Mercedes Roffé, que van del aire metafórico de Canto errante a la raspante realidad metonímica de Memorial de agravios se abren para darnos una respuesta que al formularse construye el poema. La fuerza, seguridad y certeza de la imagen hacen de Canto errante uno de los más hermosos libros que yo haya leído recientemente. Si el tono, como en algunos de los mejores poetas del siglo XX, puede sonar un tanto grandilocuente, lo es en la medida de su alcance, de su altura. Balance del ritmo, de la sentencia:



Hace no sé cuántos años se inició este viaje
ribera del sol ribera de la muerte
Como un velo se hunde hacia atrás en la memoria
aprendiz de destierro
oh espejo, luna del agüero
Desde qué monte preguntaré a las aguas el camino
ribera del sol ribera de la muerte
(CE, p.9)

La convocatoria de palabras que hace la poeta dibuja por sí misma los pasos que sigue el poema al convertirse en danza y canto: altar, templo, sacerdotisa, sacerdote, ocio, cáliz, rito, memoria, profecía, dioses, sangre, canto, cítara, laberinto, credo, blasfemia, deseo:



Ella dibuja su retrato en el filo de la noche
Ella conjura
Convierte
Invierte
Canta

Ella danza
Danza

Ella inaugura en su cuerpo la fiesta de los cuerpos
Ella invoca a aquellos
Que pueden alegrarse
Ella danza
Danza
(CE, p. 22)

Así, el rito no es sólo oración, ceremonia sagrada y misteriosa (“dónde si no será para mí la ceremonia”, dice en uno de sus poemas), sino danza, ofrenda del cuerpo al espacio. Lo interesante de esta proposición es que es visible y vivible en el hacerse del poema, en su factura. Mercedes Roffé crea su poesía desde lo sagrado y la palabra responde fiel a sus intenciones aunque corra veloz a la busca de otros significados.

Entonces, yo era yo como un pájaro
entonces yo era yo como un rostro
como una voz como la tormenta
y los árboles daban frutos como vientres
y ardían secos como la piel de los muertos.
Entonces yo era yo como una vara y la luz
y la tierra era sierras erectas o despeñaderos
el Valle o la Vía Láctea
y yo era yo el horizonte.
(CE, p. 21)

Ofidio el lenguaje se enrosca, se estira, se arrastra y salta a los ojos: la palabra ya no es una porque su realidad pertenece a los espejos de su piel, a las transformaciones y transparencias que logran unir lenguaje a ser. Y el hablante lírico, en sus metamorfosis, afirma la palabra como centro de constantes cambios en el poema. Si se hablaba de la alquimia del lenguaje, allá en los albores de la poesía moderna, aquí ya estamos frente a la verdad de esa piedra que es fundación y ceremonia.
De la memoria que busca objetos de un pasado atendido por el dolor y sus secuelas, a la memoria que se diluye lenta e inexorablemente como terrón de azúcar o sal en el agua, los poemas de Memorial de agravios se alinean para buscar en esta dirección su blanco o punto de partida.



Algo se le ha ido. Un tiempo que no estuvo.
Una especia, cuyo sabor se le escapa.
(MA, p.17)

Atreverse con el pensamiento poético, con el poema que va al margen de la reflexión, es tarea ardua, aventura a los abismos. Artaud y Char, extremos en la poesía moderna, tomaron esta ruta y por lo tanto devienen virgilios secretos en los pasos de Mercedes Roffé:



Un andar apresurado, torpe, confundido, feliz, desorientado.
Un pisar firme, seguro, alegre, decidido. Un darse de narices
contra el cielo.
(MA, p.24)

Ausencia, ¿qué podríamos decir de la ausencia, palabra que ya en la estridencia de sus vocales es un grito, un lamento contra la amarga realidad de su vacío?



Toda casa que se precie ha de tener
Una tela de araña
Un mortero
Un samovar y una ausencia.
(MA, p.37)

O del lenguaje que “se inflama y en cada exhalación se va, se deteriora” (MA,p.30)

Si lo encantatorio acompaña a Canto errante, es el dolor, la memoria desgarrante, la que nos visita en Memorial de Agravios. No es ya el deseo sino su ausencia, no el rito de los cuerpos sino el taladro del pensamiento, no la danza sino el estatismo de una mirada interna, implacable. Dice en uno de sus poemas: “La metáfora ha muerto./ Nada se parece a nada. (MA. P.26). Y un poco más adelante es todavía mas incisiva: “Se trata de fundar un vacío” (MA, p.28), afirma.



Esta necesidad imperiosa de partir de cero, de borrar toda huella reconocible, toda vía de escape, es una de las más inquietantes proposiciones de Mercedes Roffé, y la única salida que nos deja es hacia nuestro interior: relámpago que nos permite vislumbrar blanco sobre blanco.